
La educación de hoy define la movilidad del mañana

La tecnología automotriz avanza rápidamente. ¿Estamos formando profesionales al mismo ritmo?
La industria automotriz atraviesa una transformación tecnológica extraordinaria.
Electrificación, baterías, electrónica de potencia, software, conectividad, inteligencia artificial, sistemas avanzados de asistencia a la conducción y nuevos procesos de fabricación están modificando tanto los vehículos como los perfiles profesionales necesarios para desarrollarlos, mantenerlos y repararlos.
Pero mientras la tecnología puede evolucionar en cuestión de meses, la formación profesional y universitaria necesita tiempo para adaptar programas, equipamiento, docentes y metodologías.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de nuestra industria:
¿Estamos formando hoy a los profesionales que necesitaremos mañana?
Cuando el conocimiento avanza más rápido que los programas formativos
Formar a un ingeniero o a un profesional técnico requiere años.
Durante ese periodo, la tecnología continúa evolucionando.
Por ello, el desafío no debería consistir únicamente en incorporar cada nueva tecnología al programa educativo, sino en construir una base que permita al profesional aprender, razonar y actualizarse continuamente.
Matemáticas, física, electricidad, electrónica, mecánica, programación, análisis de datos y comprensión técnica continúan siendo herramientas fundamentales.
Pero hay otra competencia igualmente importante:
aprender a aprender.
El profesional que entra hoy en automoción probablemente tendrá que actualizar sus conocimientos numerosas veces durante su carrera.
La electrificación está cambiando las competencias
El vehículo electrificado representa un buen ejemplo.
Para comprender su funcionamiento ya no basta con dominar únicamente los principios de la mecánica convencional.
El profesional necesita relacionar diferentes disciplinas:
electricidad + electrónica + mecánica + termodinámica + software + diagnosis.
Una batería de tracción, un inversor, un motor eléctrico o un sistema de gestión térmica no pueden analizarse como componentes completamente independientes.
Forman parte de sistemas interconectados.
Por eso, la formación debe evolucionar progresivamente desde el conocimiento aislado de componentes hacia la comprensión integral del sistema.
La inteligencia artificial no sustituye las bases
La inteligencia artificial está incorporándose también a ingeniería, fabricación, diagnosis y formación.
Puede acelerar búsquedas, analizar información, apoyar determinados diagnósticos y facilitar el aprendizaje.
Pero disponer de una herramienta capaz de proporcionar respuestas no elimina la necesidad de comprender los fundamentos.
Para evaluar si una respuesta técnica es correcta necesitamos conocimiento.
Para interpretar datos necesitamos criterio.
Para diagnosticar una avería necesitamos comprender el funcionamiento del sistema.
Y para diseñar soluciones necesitamos capacidad de razonamiento.
Por eso, cuanto más potentes sean nuestras herramientas tecnológicas, más importante será formar profesionales capaces de utilizarlas con criterio técnico.
Universidad, formación profesional y empresa deben acercarse
La velocidad de transformación de la automoción hace difícil que una institución educativa pueda trabajar completamente aislada de la industria.
Fabricantes, proveedores, talleres, concesionarios, centros tecnológicos y empresas conocen de primera mano las nuevas competencias que están apareciendo.
Los centros educativos, por su parte, aportan las bases científicas, metodológicas y profesionales necesarias para construir conocimiento.
La colaboración entre ambos mundos puede facilitar programas más actualizados, prácticas profesionales relevantes y una transición más rápida entre formación y empleo.
La pregunta no debería ser quién debe formar al profesional.
Probablemente la respuesta sea:
todos.
El taller también es un espacio de aprendizaje
La formación no termina cuando obtenemos un título.
En automoción, una parte considerable del conocimiento profesional se desarrolla trabajando.
Cada nueva generación de vehículos introduce sistemas, procedimientos y herramientas diferentes.
Por ello, los talleres necesitan integrar la formación continua dentro de su propia estrategia.
No solamente cuando aparece una tecnología nueva.
También mediante actualización periódica, intercambio de conocimientos entre técnicos y evaluación de competencias.
Un taller que aprende es un taller que puede adaptarse.
También necesitamos abrir nuevas puertas
La transformación tecnológica puede representar una oportunidad para incorporar nuevos perfiles profesionales a la automoción.
Y especialmente para aumentar la presencia de mujeres en áreas técnicas, ingeniería, diagnosis, formación, posventa y nuevas tecnologías.
No necesitamos esperar a que las mujeres lleguen espontáneamente a estos espacios.
Necesitamos mostrar que esas oportunidades existen.
Referentes profesionales, programas de formación, prácticas y colaboración entre empresas y centros educativos pueden contribuir a hacerlo posible.
Desde Mujeres Motor, visibilizar esas trayectorias forma parte precisamente de nuestro propósito.
No podemos formar únicamente para el automóvil de hoy
Quizá éste sea el cambio más importante.
La educación no puede limitarse a enseñar las tecnologías que actualmente dominan el mercado.
Debe proporcionar las herramientas intelectuales necesarias para comprender las que todavía no existen.
Porque los jóvenes que comienzan hoy una formación profesional o una ingeniería desarrollarán buena parte de su carrera durante las décadas de 2030, 2040 y 2050.
No sabemos exactamente cómo serán los vehículos entonces.
Pero sí podemos preparar profesionales capaces de analizar, aprender, adaptarse y resolver problemas.
La industria del futuro no necesitará únicamente mejores automóviles.
Necesitará mejores profesionales.
La educación de hoy define la movilidad del mañana.
Sandra Lee O.
Fundadora de Mujeres Motor
SLee Ingeniería Automotriz
